Este 10 de agosto de 2011, se cumplen 75 años de aquel otro 10 de agosto de 1936, en el que Blas Infante Pérez fue sacado de su encarcelamiento en el antiguo Teatro Jáuregui para ser asesinado en una cuneta a las afueras de Sevilla, en el km. 4 de la carretera de Carmona. La sentencia condenatoria, redactada cuatro años después de su muerte, subrayaba las motivaciones. Su delito para los fascistas era: “la creación de un partido andalucista” e “impulsar una candidatura revolucionaria”. Le mataron por soberanista y anticapitalista. Por propagar un mensaje de liberación global y radical, poniendo fin a siglos de ocupación, sometimiento, postergación y explotación. No fue una muerte casual o visceral, sino consciente y premeditada. Con su desaparición creían acabar con toda posibilidad de concienciación y levantamiento popular andaluz.
Algo hemos aprendido en estos años, y es que puede morir el hombre, pero nunca un ideal;y es que hoy y como seguirá siendo, el Ideal Andaluz sigue vivo.

Lo que no sabía Leopold Bloom cuándo salió de su casa aquel día 16 de junio de 1904, es que acabaría encontrando a su alter ego Stephen Dedalus. Es por tanto hoy un día especial, es el día de Bloom.
—Porque no ahorra —dijo el señor Deasy, señalándole con el dedo—. Todavía no sabe lo que es el dinero. El dinero es poder, cuando haya vivido tanto como yo. Ya sé, ya sé. Si la juventud supiera. Pero ¿qué dice Shakespeare? «Basta que metas dinero en tu bolsa.»
—Iago —murmuró Stephen.
Levantó los ojos de las conchas abandonadas, hasta la mirada fija del viejo.
—Él sabía lo que era el dinero —dijo el señor Deasy—. Poeta, pero también inglés. ¿Sabe usted qué es el orgullo del inglés? ¿Sabe cuáles son las palabras más orgullosas que oirá usted salir de la boca de un inglés?
El dueño de los mares. Sus ojos fríos como el mar miraban la bahía vacía: sobre mí y sobre mis palabras, sin odiar.
—Que sobre su imperio —dijo Stephen— nunca se pone el sol.
—¡Bah! —gritó el señor Deasy—. Eso no es inglés. Un celta francés dijo eso.
Tamborileó con su cajita contra la uña del pulgar.
—Se lo diré yo —dijo solemnemente—, de qué presume con más orgullo: «He pagado siempre.»
Buen hombre, buen hombre.
—«He pagado. Nunca he pedido prestado un chelín en mi vida»… ¿Lo puede sentir usted? «No debo nada.» ¿Puede usted?
A Mulligan, nueve libras, tres pares de calcetines, un par de botas, corbatas. A Curran, diez guineas. A McCann, una guinea. A Fred Ryan, dos chelines. A Temple, dos almuerzos. A Russell, una guinea, a Cousins, diez chelines, a Bob Reynolds, media guinea, a Kohler, tres guineas, a la señora McKernan, cinco semanas de pensión. El bulto que tengo es inútil.
—Por el momento, no —contestó Stephen.
Frgmento de Ulises de James Joyce.

Hoy es mi tercer día de Bloom, así que toca celebrarlo.
Que esta rueda que ha echado a andar no pare más.

Hoy se cumplen 25 años del peor accidente nuclear y natural de la Historia
El 26 de abril de 1986 durante unas pruebas, el reactor número 4 de la central nuclear explotó liberando a la atmósfera toneladas de elementos radiactivos.
Murieron 41 personas en el acto y decenas de miles a causa de la radiación. Otros cientos de miles sufrieron los graves efectos de la radiación en enfermedades, malformaciones,…
Hoy es justo recordar a los héroes anónimos que evitaron una segunda explosión y taparon el enorme agujero del despropósito de la energía nuclear, acosta de sus vidas.
Desde Lantejuela Libre nuestro profundo agradecimiento a los liquidadores y nuestro rechazo a la energía nuclear.
Dejo un enlace a un documental de la noche temática realizado con motivo del 20 aniversario de Chernobyl que hace un profundo análisis del desastre y ofrece imágenes inéditas del trabajo de los liquidadores.
Solidaridad con el pueblo japones en estos trágicos y duros momentos.

NUEVA EXPLOSIÓN EN CENTRAL NUCLEAR FUKUSHIMA
Un nuevo estallido ha sacudido este lunes la central nuclear de Fukushima I, la más afectada de Japón por las averías derivadas del terremoto y el tsunami que sacudieron el país el viernes. Una gran columna de humo blanco emerge de las instalaciones de la planta, pero según la empresa operadora el reactor ha quedado intacto. Once personas han resultado heridas en el incidente.La cifra de muertos por el terremoto de 9 grados de magnitud en la escala de Richter que azotó a Japón y el posterior tsunami ascendió a más de 3200, según un informe oficial, aunque las autoridades reconocen que será un número de víctimas superior, por la enorme cantidad de desaparecidos. Más de 10 mil personas habrían perdido la vida en la provincia de Miyagi, una de las zonas más afectadas, de acuerdo a las autoridades policiales.A tres días del temblor, seguido por un tsunami, la ONU indicó que hay cerca de 600.000 evacuados por la catástrofe y por el riesgo en torno a las centrales nucleares. En medio de las tareas de rescate y en la búsqueda de los desaparecidos, la Agencia Meteorológica de Japón advirtió que existe un riesgo elevado de una réplica de magnitud 7 o superior hasta el miércoles, según estiman con una probabilidad en 70 por ciento.Sin trenes, sin teléfonos, sin gasolina, sin agua, sin alimentos, Cientos de miles de evacuados y familiares de desaparecidos deambulan entre el barro y los escombros.A medida que pasan los días, el número de víctimas fatales por la catástrofe continúa en ascenso. En la provincia costera de Miyagi, la más cercana al epicentro y una de las regiones más afectadas, más de 10 mil personas podrían haber fallecido, según el jefe de la policía provincial, Naoto Takeuchi. En esa provincia, en la localidad de Higashimatsushima, más de 200 cuerpos fueron hallados, y en la pequeña ciudad costera de Minamisanriku, que prácticamente fue arrasada por las aguas, desaparecieron unas 10 mil personas de sus 17.000 habitantes.La tierra cuarteadaEn el puerto de Rikuzentakata, totalmente arrasado por el tsunami, se encontraron entre 300 y 400 cadáveres, un día después de que apareciesen entre 200 y 300 cuerpos sin vida en la ciudad de Sendai. Hasta la tarde del domingo, se habían identificado los cuerpos de 1597 personas y otras 1841 están consideradas desaparecidas, cifras que no incluyen las víctimas mortales halladas en la costa de Miyagi.Hallados 2.000 cadáveres en la prefectura de Miyagi. De confirmarse, este hallazgo elevaría el balance de víctimas del terremoto del pasado viernes, que hasta ahora es de 1.600 muertos, 1.419 heridos, más de 10.000 desaparecidos y 380.000 evacuados.Desde que tembló el Este de Japón, unas 590.000 personas debieron dejar sus hogares en busca de refugio. “Unas 380.000 personas fueron evacuadas de las zonas golpeadas por el sismo y el tsunami, y fueron trasladadas a 2050 centros de recepción”, informó la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU. Por su parte, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) señaló que “las autoridades evacuaron además otras 210.000 personas residentes en el radio de 20 kilómetros de la central nuclear de Fukushima”. La ONU advirtió además que “numerosas regiones de la costa nororiental permanecen aisladas”, y subrayó que las acciones de socorro se ven “obstaculizadas por las continuas réplicas de asentamiento, las alertas de tsunami y los incendios”.El ministro portavoz de Japón, Yukio Edano, descarta una fuga masiva tras la explosión en el reactor tres de la central de Fukushima. En rueda de prensa, ha asegurado que, media hora después del incidente, el nivel de radiactividad a cinco kilómetros es similar al de ayer.Las réplicas de una magnitud de 2 hasta 7 han sido incesantes desde el viernes pasado. Soldados, médicos, sanitarios y voluntarios trabajaban intensamente en las labores de rescate. Tras sobrevolar en helicóptero las zonas devastadas por la catástrofe, el primer ministro japonés Naoto Kan manifestó: “Me di cuenta de la inmensa dimensión de los daños del tsunami”. “Zonas residenciales fueron completamente arrasadas en numerosas zonas costeras y los incendios proseguían en otros lugares”, explicó después a sus ministros durante una reunión de emergencia en Tokio.Policías llevan máscaras de gas cerca de la planta nuclear de Fukushima. Foto: AFPCon el paso de las horas, se pueden ver algunas de las consecuencias del peor terremoto de la historia de ese país. La catástrofe dejó más de 3400 edificios de viviendas en ruinas, de acuerdo a la agencia Kyodo. Un millón de casas siguen privadas de agua potable, y al menos 5,6 millones de hogares siguen sin electricidad. Incluso, como consecuencia del fenómeno, el gobierno japonés advirtió que a partir del lunes podrían producirse cortes de electricidad en Tokio y sus alrededores que durarían hasta fin de abril. El ministro de Industria y Comercio, Barni Kaieda, advirtió la posibilidad de que se produzcan interrupciones en el suministro eléctrico y pidió a las compañías que limiten el consumo. Por otra parte, algunos testigos hablaron de personas que compran abundantes provisiones en los supermercados.Fuerte réplica en Japón. Un temblor de magnitud 6,2 se ha sentido a las 10.00 (20.00, hora en Cuba) en Tokio, según informan fuentes oficiales. El terremoto del viernes fue de magnitud 8.9.Entre las casas destruidas y las ruinas, están los sobrevivientes y las historias de milagro: como las personas rescatados del tejado de una escuela primaria en Watiri y los 81 náufragos de un barco arrastrado por las inmensas olas del tsunami que fueron encontrados sanos y salvos. En este escenario, más de 1400 refugios de emergencia se instalaron en las cinco provincias del país, muchos de ellos en colegios y locales municipales. En las últimas 24 horas, unos 400 médicos, enfermeras y otros expertos de la Cruz Roja de Japón acudieron en ayuda con “clínicas móviles”, anunció la Federación Internacional de la Cruz Roja.A dos días del terremoto, se mantiene la alarma por fallas en las plantas nucleares a lo largo del país. En Miyagi, se detectó un nivel de radiactividad 400 veces superior al normal, aunque un portavoz de la empresa a cargo de las plantas de la zona dijo que se encuentran en situación estable.Una niña pequeña es atendida por trabajadores de auxilio, tras ser rescatada de un edificio en Kesensuma, en el noreste de Japón, un día después de que un devastador maremoto azotara la costa noreste del país. (AP Photo/Kyodo News)La alarma de tsunami dejó de regir para toda la costa pacífica del país. Sin embargo, se produjeron más temblores en el archipiélago desde el viernes. Los sismólogos advirtieron sobre réplicas de hasta una magnitud de 7 en los próximos días. Incluso, los especialistas temen que se produzca otro fuerte terremoto que pueda causar mayores daños a los reactores de las centrales nucleares Fukushima I y II. “Existe un riesgo de 70 por ciento de que se produzca una réplica de magnitud 7 o superior” en los tres próximos días, del 13 al 16 de marzo de mañana, declaró el director de la previsión sísmica de esa agencia, Takashi Yokota. La probabilidad desciende gradualmente: será de 50 por ciento del 16 al 18 de marzo.El Banco Central de Japón inyecta 70.000 millones de yenes (61.500 millones de euros) en los mercados para evitar que la moneda se reevalúe demasiado. La Bolsa de Tokio sigue cayendo y baja hasta el 5%.El Instituto de Geofísica de Estados Unidos (USGS) estableció la magnitud de dicho sismo en 8,9. La Agencia Meteorológica, cuyos propios instrumentos de medición lo habían estimado inicialmente en 8,8, la elevaron el domingo a 9,0. El epicentro se situó 130 kilómetros al Este de la ciudad de Sendai y casi 400 kilómetros al Noroeste de Tokio, la capital. Se convirtió en el sismo de mayor magnitud desde que se empezaron a llevar registros, hace un siglo y medio.
Agencias

España es el séptimo país que más soldados y presupuesto destina a la OTAN. El país ya cuenta en su territorio con 8 bases militares de la Organización Atlántica.El 12 de marzo de 1986, el Presidente Felipe González sometió a referéndum la permanencia de España en la OTAN. El “sí” obtuvo 9.054.509 votos (53,09%), el “no” 6.872.421 (40,3%) y 11.778.042 de electores se abstuvieron.
El 30 de mayo de 1982, España se convirtió en el miembro número dieciséis de la OTAN, tras solicitar formalmente su ingreso y firmar el protocolo de adhesión.Actualmente España destina 87 millones de euros anuales a la OTAN, lo que supone el 4′55% del presupuesto total de la Organización Atlántica, y se sitúa como el séptimo país que más apoyo económico y soldados aporta. A este presupuesto, se añade el coste de los soldados españoles desplegados por el mundo, que es sufragado íntegramente por el dinero público de los ciudadanos.
El Ministerio de Defensa indica que desde 1991, cuando España comenzó a participar en operaciones de la OTAN, el gasto se ha elevado a 3.900 millones de euros.Actualmente España apoya con soldados al Ejército de ocupación de la OTAN en Afganistán.El país ibérico también ha participado con el envío de tropas a las a antigua Yugoslavia (1992 y 1995) y en Kosovo (1999).
España ya aloja en su territorio 8 cuarteles militares de la OTAN
En septiembre de 1999 se instaló el Cuartel General de la OTAN en España, ubicado en la localidad de Pozuelo (Madrid) y posteriormente, en el año 2002, se instalaron otros cuatro.En 2003 en la base militar de Rota (Cádiz) comenzó a funcionar un Cuartel General Marítimo, conocido como buque “Castilla”.En julio de 2004 en Pozuelo de Alarcón (Madrid), se instaló otro Cuartel Terrestre.España cuenta también con un Centro contra Artefactos Explosivos en la localidad de Hoyo de Manzanares. Este centro es uno de los cinco más grandes del mundo, y suministra material para blindar a los vechículos y soldados de la OTAN.
Fuente: http://www.librered.net/?p=5270
Hoy es Día de Andalucía, o más bien Día institucional de Andalucía. Hoy no es un día para la autocomplacencia como institucionalmente se celebra. Tampoco un día pasado para traer al presente con “medallitas”. Hoy es un día de estímulo de lucha, hoy es un día para la continuidad. Hoy es un día de utilizar el pasado para construir el futuro. Andalucía puede ser más, mucho más; Pero para poder, el pueblo andaluz debe querer, debe creer, por eso, recordar el espíritu del 28-F no tiene que servir para seguir adormeciendo conciencias y “cerebros” bajo el hedor del perfume que desprende el pensamiento único. No, el 28-F tiene que servir para desenpolvar de una vez la bandera verde y blanca, sacarla a la calle y luchar, luchar por una Andalucía Libre, de los andaluces. Nuestra.
¡Viva Andalucía Libre!

La Costa andaluza es famosa por sus playas y turistas, pero justo detrás de ese aparente atractivo se cierne el mundo oculto de los invernaderos industriales, donde los inmigrantes africanos trabajan en condiciones extremas.
La explotación de decenas de miles de inmigrantes empleados en el sector agrícola y que trabajan en el cultivo de verduras para la producción de ensaladas destinadas a la venta en supermercados británicos ha sido descubierta por una investigación realizada por el periódico The Guardian, que revela una industria que mueve en el Sur de España alrededor de 2 mil millones de euros al año.
Organizaciones benéficas que han interactuado con muchos de estos trabajadores en situación irregular durante la campaña de recogida de este año han denunciado abusos que responden a la definición oficial de esclavitud acuñada por la ONU. Algunos de los trabajadores se han visto privados de sus salarios a causa de las quejas formuladas en contra de unas condiciones que parecen haberse deteriorado aún más a raíz del colapso del boom inmobiliario español, que ha conducido a miles de inmigrantes en busca de trabajo del sector de la construcción al de la horticultura.
Conclusiones de la investigación realizada por The Guardian
- Los trabajadores migrantes procedentes de África viven en chabolas hechas a base de cajas viejas y láminas de plástico, sin servicios sanitarios ni acceso a agua potable.
- Habitualmente, los salarios son inferiores a la mitad del salario mínimo legal.
- Los trabajadores sin papeles se ven amenazados con ser entregados a la policía si optan por quejarse de sus condiciones laborales.
- Acusaciones de la segregación impuesta por el acoso policial cuando estos trabajadores africanos se alejan fuera de las zonas de ubicación de los invernaderos y se adentran en las zonas turísticas.
La situación de los inmigrantes que trabajan en los campos de cultivo de tomate, pimiento, pepino y calabacín de Almería es tan desesperada que la Cruz Roja ha estado repartiendo comida gratis a miles de ellos. Su coordinador local describió las condiciones como “inhumanas”. Anti-Slavery International dijo que las revelaciones de The Guardián son “profundamente preocupantes” e hizo referencia al “fantasma del estado de hecho que consiente la esclavitud en la Europa del siglo XXI”.
Testimonios y experiencias personales de los inmigrantes
La historia de Muhammad es típica entre los miles de africanos que trabajan bajo el calor sofocante de los invernaderos de plástico.
Llegó ilegalmente al sur de España desde Marruecos en 2004 para trabajar en los invernaderos, tras haber pagado más de mil euros a contrabandistas por facilitarle el trasbordo en un barco de pesca. Dice que en aquel entonces él podía ganar en torno a 30 euros por una jornada de trabajo de ocho horas. Ahora, sin embargo, si estás de suerte consigues 20 euros por una jornada completa.
El salario mínimo legal de un día de trabajo en la actualidad es superior a 44 euros, pero la reciente crisis económica ha generado un nuevo y dilatado excedente de mano de obra procedente de la inmigración desesperada por trabajar, lo que permite a los agricultores aprovechar para recortar los salarios.
La vivienda de Muhammad nos es más que una choza situada en la zona de invernaderos que desemboca en la localidad turística de Roquetas de Mar, en la costa almeriense. Está construida de forma rudimentaria con palets de madera que se emplean en el transporte de las cosechas y, como cubierta, aprovecha una capa de plástico viejo. No dispone de agua potable, ni vertederos, ni servicio de recogida de basuras.
Hay alrededor de 100 chozas como esta al lado de la de Muhammad. Los trabajos son esporádicos, y sin contratos de por medio; son para un día o para unas pocas horas. A veces, cuando él y sus compatriotas no han encontrado trabajo durante semanas, la comida empieza a faltar, a menos que la Cruz Roja haga reparto de un paquete de alimentos. “Vivimos como animales carroñeros. No hay trabajo, ni dinero, ni comida”, dijo.
Jawara vino de Gambia en 2008 con otras 85 personas, escondidas en el cargamento de un pequeño barco pesquero. Se sentía afortunado de haber sobrevivido al trauma del viaje, pues algunos de sus compañeros a bordo se ahogaron o murieron en el mismo barco durante el trayecto. Puesto en libertad después de 40 días detenido, para ir a buscar trabajo, ahora vive con otras 10 personas de África Subsahariana en un terreno abandonado entre los invernaderos, cerca del mercado de la localidad almeriense de San Isidro.
Los hombres duermen en la parte que aún conserva lo que aparentemente es un techo. Se hacinan en tres habitaciones pequeñas mustias, con olor a humedad y comida rancia y con las paredes ennegrecidas por el camping-gas que utilizan para cocinar. El cuarto de baño es la dependencia externa de al lado, cuyo largo techo se ha desplomado y sus ladrillos reducidos a escombros. El salón es un sofá rescatado de la basura, apoyado sobre unas paredes rotas. No hay servicios sanitarios, y los hombres malviven entre el trabajo en los invernaderos de cultivo de tomate, la caridad y el reparto de alimentos de la Cruz Roja.
Jawara llegó a San Isidro para reunirse con su hermano y, tan solo tres meses después de su llegada, éste último murió a causa de problemas renales. Al carecer de papeles y documentación, temían ir al médico y no poder pagar los medicamentos. Su padre falleció también cuando él se había ausentado. Al igual que muchos de los entrevistados, Jawera habló de la vergüenza y lo indignante de sus condiciones, del racismo generalizado y lo poco que se les paga ahora en cualquier sitio. Rechazó ser grabado, por miedo a que, en su regreso a casa, su familia pudiera verle en semejantes condiciones.
Sang, también original de Gambia, se considera relativamente acomodado al compartir un cortijo abandonado con alrededor de otras 40 personas procedentes de África Occidental. Un agricultor local se lo alquila de manera ilegal, ya que si bien tiene un techo y electricidad, carece de agua corriente.
Además del alquiler, estos inmigrantes tienen que pagar 600 euros más al mes por un camión cisterna que les suministra agua en un viejo tanque colocado en el patio. Sang, que ha estado sustentando a cerca de 30 miembros de su familia en Gambia con su propio salario, también ha visto reducida su jornada laboral a unas pocas horas de trabajo en la recogida de la cosecha de verdura, debido a la fuerte recesión vivida este año.
Almería ha sido durante bastante tiempo una de las regiones más pobres y deprimidas de España, pero el auge del sector hortofrutícola desde finales de los ochenta ha contribuido a transformar la provincia, que se encuentra justo detrás de la Costa del Sol en cuando a desarrollo económico. A pesar de que los turistas británicos raramente son testigos de ello, a menos de dos kilómetros de los hoteles turísticos situados en las proximidades del mar, un vasto horizonte industrial de invernaderos de plástico se erige a lo largo de 400 kilómetros cuadrados de llanura costera.
El comercio de hortalizas cultivadas en la región cubre la demanda del Reino Unido para la producción de ensalada fresca durante todo el año, lo que mueve una suma por valor de 2 mil millones de euros al año para la economía española, según declaraciones de José Ángel Aznar, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Almería. Casi todos los principales minoristas del norte de Europa, incluyendo los supermercados británicos, se surten de los cultivos de hortalizas que hay en la región cuando la temporada de recogida concluye en sus países de origen. Todos ellos compran en la subasta de las cooperativas a las que pertenecen los agricultores.
Sin embargo, el boom de los invernaderos sólo ha sido posible gracias a los inmigrantes. Los invernaderos han necesitado de una gran cantidad de mano de obra barata, flexible y dinámica, dispuesta a contratos temporales y despidos repentinos. El trabajo es irregular y difícil, y con temperaturas que alcanzan entre 40 ºC y 45ºC, resulta poco atractivo para la población local. Por lo tanto, la absorción de mano de obra procedente de la inmigración ha desembocado en un flujo de miles de trabajadores ilegales, mayoritariamente de Marruecos, pero también de Europa del este y del África subsahariana.
Las estimaciones del número total de empleados en el sector de los invernaderos son variables, pero Juan Carlos Checa, investigador de Antropología Social en la Universidad, sitúa la cifra de trabajadores migrantes entre los 80 mil y 90 mil, hacia abril de 2010.
Spitou Mendy, quien fuera un inmigrante ilegal llegado de Senegal hasta que obtuvo sus papeles en una regularización, ahora ayuda a dirigir el Sindicato de Obreros del Campo (SOC), un pequeño sindicato constituido por migrantes. Según él, el número ha aumentado a más de 100.000 debido a la recesión.
El Gobierno español permite a aquellos que puedan demostrar que han trabajado durante más de tres años solicitar la regularización y muchos lo han hecho, pero decenas de miles de personas aún se encuentran en Almería de forma ilegal, siendo vulnerables y fáciles de explotar. Unas condiciones que se han ido deteriorando progresivamente, haciéndose aún más terribles en estos últimos dos años, según Mendy.
Los agricultores argumentan que los supermercados han exprimido sus márgenes aún más que antes de la crisis, mientras que los costes derivados de los combustibles y fertilizantes han subido. No tienen más remedio que recortar los salarios, que es el único elemento de los costes de producción que ellos pueden controlar. Los agricultores tratan de emplear legalmente a los trabajadores, pero mantener la tasa de empleados adecuada a los niveles de producción hace difícil o, prácticamente, imposible competir en el mercado o obtener beneficios.
A ojos de Mendy, las condiciones son de esclavitud. “Usted no encuentra a los hijos de España en los invernaderos, sólo a los negros y a las personas de las antiguas colonias”, dice. “Los agricultores sólo quieren una mano de obra no cualificada, maleable, que no cuesta absolutamente nada. Sólo una parte de la empresa se está beneficiando de todo esto. Es la agroindustria a gran escala la que gana. Son los capitalistas los que ganan. Mientras que la humanidad se ve sacrificada entre tanto. Se trata de la esclavitud en Europa. En la puerta de Europa, existe la esclavitud como si estuviéramos en el siglo XVI. ”
Cherif, que era profesor de francés y alemán en Senegal y ahora, si embargo, mantiene a dos hijos con los ingresos que obtiene de trabajar recogiendo tomates algunos días al mes, encuentra a los agricultores más que dispuestos a aprovecharse de los trabajadores ilegales. “Tienes que cerrar la boca acerca de las pésimas condiciones. Es muy, muy caluroso, sofocante, ni siquiera hay agua para beber y es agotador. Me pagan sólo entre 20 y 25 euros por día y no me siento libre. La policía me vigila si voy a los lugares considerados inapropiados.”
Al igual que muchos con los que hemos conversado, Cherif es otro que ha sido víctima del abuso de los agricultores; en su caso, se topó con la negativa de un agricultor a pagarle por el trabajo que había hecho. “Un agricultor no quería pagarnos ni a mí ni a otro africano que trabajaba conmigo. Me debía 200 euros. Él otro hombre tuvo una pelea con él y consiguió su dinero, pero yo no quería pelear. Así que me estuve presentando en su casa todos los días durante dos meses hasta que me los dio, pero aun así me estafó por 5 euros.”
Tensiones en la región
Las tensiones entre los migrantes y las comunidades locales han ido creciendo en los últimos meses. SOC teme una repetición de la violencia y los disturbios que se produjeron en el año 2000, en la ciudad hortofructícola de El Ejido. Mendy explicó que se habían visto signos de alerta en San Isidro el octubre pasado, cuando un agricultor fue asesinado en el almacén de su invernadero y, de inmediato, los vecinos de la localidad señalaron con el dedo a los migrantes. Miles protestaron en las calles después de su funeral, blandiendo pancartas racistas, asociando a los africanos con ovejas negras y diciendo: “Inmigrantes: comportaos o fuera de aquí”. Más tarde trascendió a los medios que la policía estaba investigando los vínculos existentes entre los agricultores y la delincuencia organizada.
En todo caso, la mayoría de las veces las dos comunidades están totalmente segregadas. Los únicos negros que se pueden ver en las zonas turísticas son los pocos vendedores ambulantes que discurren por la playa comerciando baratijas, mientras que la mayoría de africanos y marroquíes viven aislados en los barrios pobres surgidos entre los invernaderos. Llegan de madrugada a los pueblos agrícolas, haciendo cola por las carreteras principales a la espera de conseguir un trabajo informal, pero es de esperar que luego acaben dispersándose. Varios de los entrevistados describen cómo son acosados por la policía cuando se desvían fuera de las zonas de invernadero al cabo de su llegada.
La hermana Purificación, o Puri, como se le conoce, es una de las cuatro monjas católicas de la orden de las Hermanas Misericordiosas de la Caridad que viven en San Isidro. Recordó cómo los primeros africanos negros habían llegado a la ciudad en 2002.
Los centros de detención en las Islas Canarias que recibían a los inmigrantes que llegaban ilegalmente en cayucos y barcazas procedentes de África estaban llenos en aquel entonces. Con el fin de procesar a los recién llegados, las autoridades españolas comenzaron a traladar a los que ya se encontraban allí a aeropuertos continentales, destinándolos en áreas donde hacía falta mano de obra. Se contrató a un conductor para trasladar a unos 30 africanos desde el aeropuerto de Madrid hasta el centro de San Isidro, con la instrucción de que abriera las puertas del autobús en la Plaza de Colonización, la plaza principal, y simplemente les dejara marchar. “Esa fue la primera vez que llegó aquí un grupo de africanos negros.”
“El gobierno no les dio absolutamente nada; sin dinero, sin papeles, sin nada y desorientados, sólo les dijo que se marcharan. Nadie aquí sabía de dónde y cómo habían llegado. Las autoridades locales se lavaban las manos sencillamente. La gente del pueblo no quería saber nada al respecto. No teníamos ni idea de qué hacer”, explicó Puri.
Al final, las monjas condujeron a los hombres africanos a un invernadero en desuso. Otros que fueron llegando, comenzaron a construir chozas de cartón en la desvencijada y ruinosa estructura, hasta que más de 300 personas se habían hacinado, viviendo en un improvisado y pobre suburbio, sin servicios ni saneamiento alguno. “Las condiciones eran terribles, horribles, inhumanas”, recordó Puri.
A medida que más y más iban llegando, las monjas comenzaron a preocuparse por los problemas sanitarios. Diagnosticaron casos de tuberculosis, sida y hepatitis entre los migrantes, pero sabían que no podían obtener ayuda médica adecuada. Así que empezaron a llevar a los enfermos de los terrenos abandonados a puntos próximos pero aislados del resto. “No teníamos los medios necesarios para atenderlos o proporcionarles medicamentos y cuidados. El gobierno no hacía prácticamente nada por ellos.”
Al cabo del tiempo, en septiembre de 2005 se produjo un gran incendio. Cientos de africanos fueron expulsados de la “favela” puesto que los plásticos se habían quemado. El cuerpo de bomberos y la policía llegaron hasta el luegar, pero una vez que el fuego se había extinguido por completo se marcharon de nuevo y se negaron a cooperar, de acuerdo a Puri.
Las monjas utilizaban sus propios coches pequeños para comenzar a distribuir cerca de 300 hombres a los lugares en los que sabían que ya había otros inmigrantes refugiados -en antiguos cortijos y pozos subterráneos-. Pero hacia las 2 am, todavía había 120 hombres sin ningún lugar donde ir y se decidió que debían dormir en la plaza principal, acompañados de las monjas en busca de solidaridad. “Estuvimos allí tres días. La ciudad no hizo nada. El gobierno no hizo nada. Yo lloraba de rabia, impotencia e indignación”, afirma Puri.
“Hubo cinco muertes de inmigrantes el año pasado aquí por accidentes de tráfico acaecidos por la noche”, añadió Puri. “Hace unos 18 meses, un trabajador africano murió en uno de los invernaderos. -Había caído en el tanque de agua y no podía salir- No hubo penalización alguna contra el empresario agricultor, ni investigación policial”, nos dijo Puri. “Soy plenamente consciente de que lo que estamos haciendo no es una solución real. Pero saben que al menos, si están enfermos o desesperados, estamos aquí para tenderles la mano.”
Las condiciones no se limitan sólo a la provincia de Almería. A medida que la campaña de recolección de la aceituna estaba a punto de comenzar, justo antes de la Navidad pasada, en la región de Jaén, miles de inmigrantes se trasladaron hasta allí tratando desesperadamente de encontrar trabajo. Sin dinero ni abrigo, la mayoría solo conseguía el alimento necesario para comer una vez al día en un centro gestionado por la Cruz Roja. Se les permitía permanecer en el centro durante tres días, pero luego tenían que abandonar. La mayoría dormía a la intemperie. Las personas con documentación podían solicitar un pase de autobús gratuito en el centro de la Cruz Roja todas las mañanas y dirigirse ellos mismos a los olivares para ofrecer su mano de obra.
La Cruz Roja en Jaén no devolvió nuestras llamadas, pero su coordinador en Almería, Francisco Vicente, dijo que estima que hay entre 15.000 y 20.000 inmigrantes sin hogar sólo en su provincia, de los cuales unos 5.000 viven en casas abandonadas y chabolas carentes de agua y electricidad. “Estas son las comunidades más `establecidas´ a las que al menos puede llegar la Cruz Roja. Pero los demás se extienden por toda la ciudad, para dormir cerca de los cajeros automáticos de los bancos o, simplemente, en las calles. Esto no es humano”, añadió.
Mendy nos dijo que había una conspiración de silencio acerca de las condiciones. “Todo el mundo sabe que este sistema existe, esto es el neoliberalismo salvaje. Pero la gente ha cerrado sus oídos a este fenómeno inhumano.”
Vicente coincide con él: “Esto está siendo ocultado, la gente no está interesada en hacer público lo que está ocurriendo. No me refiero sólo a los políticos. A veces es la propia sociedad -la gente-., la que no se manifiesta y denuncia la injusticia”, dijo.
El Ministerio del Interior del gobierno español fue consultado sobre este asunto, pero no ofrecieron respuesta alguna, no respondieron a nuestras preguntas.
El Director de Anti-Slavery International, Aidan McQuade, dijo: “La evidencias obtenidas por The Guardian sugieren que podríamos estar viendo el surgimiento de una nueva forma de esclavitud, algo profundamente inquietante.
“El hecho de que las autoridades españolas hayan trasladado a los inmigrantes irregulares a las zonas del país donde se requiere mano de obra y también que los trabajadores inmigrantes vean recortados su salarios a la mitad del salario mínimo legal, además de ser amenazados con la deportación en caso de denunciar sus injustas condiciones de trabajo, establece un presunto caso de connivencia oficial en el tráfico de trabajadores inmigrantes hacia los terrenos agrícolas del sur de España.
“Todo esto pone de relieve el espectro del estado de facto sancionando la esclavitud en la Europa del siglo XXI”.
Fuente: http://www.guardian.co.uk/business/2011/feb/07/spain-salad-growers-slaves-charities

